Aunque los ancianos son más vulnerables, personas de todas las edades pueden verse afectadas. La baja visión puede ocurrir por problemas durante el nacimiento, enfermedades hereditarias, trauma, diabetes, glaucoma, catarata o simple envejecimiento. La causa más común es la degeneración macular, que es un deterioro de la retina, el tejido receptor de luz en el polo posterior del ojo. La pérdida de visión causada por la degeneración macular es limitada a la visión central y afortunadamente no causa ceguera total ya que la visión periférica no es afectada.