Cada tipo de lente requiere de un cierto período de adaptación y puede sentirse muy molesto al principio. A veces toma unos cuantos días para que los lentes blandos se sientan cómodos, y de dos semanas hasta un mes antes de que se alcance la adaptación completa en el caso de lentes duros. Durante este tiempo, el paciente puede sentir una ligera irritación en los ojos, lagrimeo, parpadeo incrementado, sensibilidad a la luz y visión borrosa ocasional. Estos síntomas deben desaparecer con la adaptación. Las personas con ojos secos pueden tener más dificultad en adaptarse al uso de lentes de contacto.