Lo aconsejable es hacerlo por primera vez antes de los 4 años de edad. Un oftalmólogo capacitado, y sobretodo un oftalmólogo pediatra lo puede hacer mucho antes (primeros meses de vida) sobretodo si los padres tienen alguna sospecha, historia familiar o si el niño tiene alguna patología evidente.
Es importante, el examen oftalmológico antes de entrar a la escuela, pues de una agudeza visual mala se pueden desprender muchos desordenes del aprendizaje, en su mayoría fácilmente corregibles.