SANTO DOMINGO.- Cada mes, tan sólo el hospital Elías Santana, de Los Alcarrizos, recibe de uno a dos casos de recién nacidos con lagrimeo excesivo, sensibilidad al sol y cierre espasmódico de los ojos, además de un agrandamiento del globo ocular. Esos síntomas delatan un padecimiento que puede sumir a esos pequeños en la oscuridad total por el resto de sus vidas: el glaucoma congénito. Aunque el número de pacientes parezca reducido, revela una tendencia poco halagüeña: el problema, que afecta a uno de cada 10 mil nacidos vivos en países como Estados Unidos, se presenta en República Dominicana con frecuencia.
¿La causa? Probablemente la raza. Los individuos de raza negra tienen más riesgo de padecer glaucoma, un mal de origen genético en cuya aparición influye la herencia familiar, según la oftalmóloga Rachel Alburquerque, especialista en glaucoma y cirugía oftálmica de Centro Láser. El glaucoma es una enfermedad del nervio óptico, el cual se ve afectado por el aumento de la presión intraocular. Este aumento de presión se da cuando hay fallos en el sistema de drenaje del humor acuoso, un líquido de producción constante que circula en el interior del ojo y que nutre las estructuras internas de éste.
Ni adultos, ni infantes, ni recién nacidos están exentos de quedar ciegos como consecuencia del problema conocido como “enemigo silencioso de la visión”.
“En todas las edades existe el glaucoma”, señala Alburquerque. Los tipos de glaucoma han sido clasificados tomando en cuenta la edad de la persona afectada. Se habla de glaucoma congénito cuando aparece en bebés menores de tres meses; infantil, cuando lo padece un niño de más de tres meses, y juvenil, si la condición se presenta en adolescentes.
No importa la edad, detectar y tratar la enfermedad a tiempo es imprescindible. “Tenemos que acordarnos que estos daños del glaucoma son irreversibles”, expresa la oftalmóloga.
El glaucoma también es un enemigo en la infancia
De los casos de glaucoma congénito que ha tratado, la oftalmóloga Rachel Alburquerque recuerda especialmente el de una madre cuyos cuatro hijos resultaron afectados por esa condición.
Aunque, producto del desconocimiento, el primero de los niños perdió la visión, los tres restantes recibieron, a medida que llegaban al mundo, la atención temprana que les permitió conservar la vista.
Y es que el glaucoma congénito, resultado de una anomalía en el desarrollo de la estructura ocular, puede corregirse con una sencilla intervención quirúrgica.
“El niño es un poquito más noble que el adulto en ese sentido, porque si tú bajas la presión rápidamente, puede ser reversible el daño en el nervio óptico”, afirma Alburquerque.
Cuando el niño con síntomas de glaucoma llega al consultorio, el médico revisa si en su historial clínico familiar hay casos de glaucoma y examina tanto la presión intraocular, como el segmento anterior del ojo y el nervio óptico.
Hacer este examen en un bebé es difícil porque el pequeño no puede cooperar. Entonces, explica Alburquerque, hay que recurrir a un examen bajo anestesia general.
Ante un diagnóstico de glaucoma en niños la primera solución a la que se recurre es la cirugía, a diferencia del adulto, que puede comenzar su tratamiento con gotas oftálmicas para luego, de ser necesario, ser operado.
El glaucoma infantil se desarrolla por una anomalía meno severa que la del congénito, pero, gradualmente, aumenta la presión intraocular y llega a producir ceguera
“Bajar la presión es la única arma que hay en el glaucoma, ya sea congénito o de adulto, y en un niño tú no esperas a utilizar gotas; de una vez lo metes a cirugía”, señala la especialista.
No ameritan una intervención tan agresiva los casos de glaucoma juvenil. Se puede empezar el tratamiento con medicamentos y, de fallar estos, operar al menor.
ATENCIÓN
Mayoría acude al médico tarde
El 10 por ciento de la población sufre de glaucoma, pero la mayoría de los afectados acude al médico muy tarde, debido a que la enfermedad no presenta síntomas.
“En las etapas iniciales, el paciente no se da cuenta, por eso al glaucoma se le llama el ‘enemigo silencioso’, comenta Rachel Alburquerque, especialista en glaucoma.
El daño en el nervio óptico, encargado de transmitir al cerebro los mensajes captados por el ojo, se manifiesta por una reducción del campo visual que inicia con la visión lateral o periférica.
Los factores de riesgo para desarrollar glaucoma son los siguientes: historia familiar de glaucoma, tener más de 55 años, tener diabetes, ser negro, trauma ocular, uso prolongado de cortisonas o esteroides, las enfermedades cardiovasculares y la miopía.
Fuente: http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=45841